El Restaurante de Altaviana cumple 25 años al servicio de todas aquellas personas que han apostado por comer en el aula-taller en la que nuestro alumnado de ciclos formativos de hostelería realiza sus prácticas.
Para celebrar este aniversario tan especial hemos preparado un menú exclusivo que nos hará viajar por la historia de Altaviana en una combinación de platos y sabores de ayer, hoy y siempre.
El aula taller-restaurante se inauguró en mayo de 2000 para mejorar la formación del alumnado adaptándolo a los constantes cambios y la evolución del mercado en el sector de la hostelería. Forma parte de una de las actividades principales en lo que se refiere a la práctica profesional del alumnado con clientes reales.
– Transmitir hábitos de excelencia y calidad, reforzando la competencia de cara a su inserción laboral
– Cualificar al estudiante a través del servicio al cliente, supervisado por el equipo docente
– Conseguir que el cliente sea un miembro más de la comunidad educativa, en beneficio del alto nivel que se pretende alcanzar en Altaviana.
A lo largo de este tiempo, hemos realizado un constante evaluación de nuestra oferta, y hemos podido adaptarla a las nuevas necesidades reales del momento, gracias a la colaboración de nuestros clientes. Elaboramos una cocina creativa adaptada al mercado y a las innovaciones del sector.
Queridos amigos del restaurante Altaviana,
Tengo el privilegio de poder celebrar con vosotros estos 25 años desde que arrancó el aula taller de aplicación “restaurante” de Altaviana: un hito en 2001 pionero en aquellos años y adelantándose a lo que hoy vemos en muchos centros de FP, una aplicación real y práctica del ámbito laboral al que nuestro alumnado se incorporará nada más acabar las prácticas.
Como he empezado, soy la privilegiada que está recogiendo los frutos de esta iniciativa, que un equipo valiente y luchador arrancó bajo los valores de la innovación y espíritu de servicio – santo y seña en Altaviana-. Sin los equipos directivos y Juntas que han pasado por Altaviana esto no seria posible. A estos equipos quiero agradecerles su dedicación y su esfuerzo para que la iniciativa saliera adelante, ya que en el sector de la educación no siempre es sencillo que las cosas salgan en tiempo y forma.
Durante estos meses que hemos estado preparando la celebración de este aniversario, ha sido muy gratificante e inspirador ver cómo nuestro alumnado, que completó su formación pasando por el restaurante de Altaviana, ahora o son dueñas del suyo o esas competencias profesionales que adquirieron (con el trato al cliente, resolución de incidencias en sala, cocina, protocolo…) les ha marcado para ser unas profesionales reconocidas en sus ámbitos laborales.
Desde luego esos éxitos y esa marca Altaviana reflejada en nuestro alumnado no sería posible sin nuestro profesorado que, con paciencia y sabiendo el valor que tiene cada una de las alumnas que pasan por sus manos para formarla y sacar la mejor versión de ellas, no sería posible y porque este tipo de proyectos pioneros y a la vanguardia de lo que necesitan las empresas no seria posible sin su participación y emprendimiento.
Por último, aprovecho para adelantaros que el 2028, celebraremos el 50 aniversario de la creación de Altaviana coincidiendo con el centenario de la fundación del Opus Dei, a quien día a día pedimos a San Josemaría que nos inspire para formar no solo buenos profesionales sino buenas personas que sean motor de transformación de esta sociedad.
Un abrazo,
San Josemaría entendió el prestigio profesional no como éxito propio sino como oportunidad para servir mejor. La formación ayuda a completar la actitud de mejorar competencias y habilidades.
En las enseñanzas de san Josemaría, lo que actualmente se designa como liderazgo es comprendido y ejercido siempre como servicio, con el deseo de contribuir a construir un proyecto común en beneficio de todos. Un líder no es solo la persona que ejerce un determinado rol en un equipo. El líder quiere mejorar el mundo, y enseguida se da cuenta de que lo mejor es empezar por lo que tiene más cerca, por lo más próximo: su entorno. ¿Y cómo lo hace? San Josemaría lo sintetizaba en una expresión: “para servir, servir”[1]. Y animaba a “adquirir todo el prestigio profesional posible, en servicio de Dios y de las almas”[2].
La aspiración de liderar en el servicio implica dos retos, en los que la formación nos ayuda: desarrollar una visión más relacional del propio trabajo (tanto en el sentido de trabajar con los demás –empezando por Dios- como desde y para los demás) y el empeño por cultivar virtudes (querer mejorar uno mismo, no para buscar una autoperfección, sino para donarse).
«Hazlo todo por Amor. Así no hay cosas pequeñas: todo es grande.»
San Josemaría.
Camino, n. 818
Desde finales de los años 80 en Altaviana, que ya trabajaba con los mejores restaurantes de Valencia, soñaba con tener su restaurante: haría posible la formación práctica real en el propio centro.
Supondría
a) la formación real desde que la alumna llegara al centro,
b) un conocimiento previo real por parte del alumnado ante sus prácticas en la empresa.
c) orientaciones personalizadas- marca de Altaviana- ante dificultades, modos de hacer, de resolver…
d) Discernimiento hacia donde focalizar a cada alumna según sus destrezas y competencias (por ej. Cocina de hospital, restaurante, catering, servicio de sala, etc.)
La posibilidad llegó con la reforma integral del centro para la puesta a punto de los Ciclos de Grado Medio y Superior.
La Junta Directiva asumió que uno de los espacios que requería la legislación, la llamada “aula de aplicación” podría ser el Restaurante de Prácticas.

El arquitecto dio con la solución del espacio idóneo: un espacio en planta baja recayente a la Calle Ramón Gordillo. De este modo el restaurante tendría entrada propia. Se tuvo que superar un obstáculo nada fácil: El acceso de la comida, elaborada en el Taller de Cocina en el primer piso, hasta la planta baja. El espacio para este acceso era mínimo. Con todo, se logró que un montacargas especial trasladara las comidas. Una escalera digna unió los dos pisos.
El Departamento de Cocina y Servicios había dedicado mucho estudio a la carta, los tiempos para que el plato llegara en su punto al cliente, los uniformes de las camareras, los proveedores, los presupuestos. Y, por supuesto, a la organización de todo.

Meses antes varios profesionales del sector, nos dieron sus ideas. Algunos viendo in situ los espacios, distancias. Entre ellos Gustavo Ron, un empresario veterano en gestión turística y propietario en esos momentos de un centenar de establecimientos de restauración.
Estaba claro que la ilusión por el proyecto del restaurante se contagió.
El chef Juan Carlos Galbis , estrella Michelin, y su esposa dieron un paso más en la implicación. Durante los primeros 15 días desde la apertura ella vino con toda gratuidad e interés como Jefe de Sala. Esto fue un espaldarazo para todo el equipo.
Se confeccionaron cartas con el menú, y unos cartoncillos para el cliente sobre grado de satisfacción de su paso por el restaurante. Así el proceso formativo quedaba cerrado.
La experiencia de mayo sirvió para recomenzar con seguridad en octubre de ese año.

Desde entonces saber y sabor han proporcionado momentos mágicos a muchas personas, quebraderos de cabeza , afán de superación y mucho estudio al profesorado, y un largo anecdotario a los alumnos caminando siempre hacia la excelencia.
Para celebrar nuestro 25 aniversario, hemos diseñado un menú solidario para reflejar la esencia del Restaurante Altaviana desde sus orígenes hasta hoy: desde la influencia de la cocina clásica francesa, base de la formación inicial del proyecto, hasta una propuesta más actual, cuidada y adaptada a los nuevos formatos, como el take away.
Cada uno de estos platos forma parte de ese relato y cada elaboración tiene algo que contar.
¡Descúbrelo!
Este plato representa el Altaviana de hoy.
Un paisaje comestible que habla de producto, equilibrio y sensibilidad contemporánea.
El jardín de flores simboliza una cocina viva, atenta al detalle y al momento actual, donde la estética no se separa del fondo. El bonito en escabeche, técnica clásica de conservación y sabor, conecta con el respeto por el oficio y el dominio de los procesos, pilares que definen la manera de enseñar y cocinar en Altaviana.
La escalivada un guiño a la terreta; los encurtidos y salazones introducen contraste, acidez y carácter, recordándonos que la cocina se construye a partir del equilibrio y la reflexión técnica.
Un primer plato que mira al presente con seguridad, fruto de 25 años de aprendizaje real, adaptación al sector y compromiso con una cocina honesta, bien ejecutada y pensada para avanzar sin perder identidad.
Este segundo plato es un homenaje directo a los orígenes.
A la cocina clásica francesa que marcó los primeros pasos del proyecto Altaviana y que sigue siendo base formativa imprescindible.
La Fricassée de ave à l’ancienne representa el rigor, la estructura y la técnica aprendida desde la tradición. Cocciones precisas, fondos trabajados, paciencia y conocimiento transmitido generación tras generación. Una receta que no busca sorprender, sino enseñar: respeto por los tiempos, coherencia en los sabores y dominio del proceso completo.
Este plato habla de aula, de pase, de servicio; del restaurante como espacio de aprendizaje real. Es un reflejo de aquel sueño inicial: formar profesionales capaces de entender la cocina desde sus raíces, antes de mirar al futuro.
Un segundo plato que recuerda de dónde venimos para seguir avanzando con criterio, oficio y excelencia.
Estos petit fours reúnen, en pequeños bocados, la esencia de nuestra forma de entender la cocina y la formación.
Cada elaboración refleja un valor que nos ha acompañado a lo largo de estos años: la ópera, con su precisión y equilibrio, representa la técnica; el profiterol con craquelin pone en valor el oficio y el respeto por el trabajo bien hecho; el macaron de mojito habla de nuestra apertura al mundo y de la influencia de otras culturas gastronómicas; el mini pie de limón nos conecta con la tradición que se transmite y perdura; y la mousse de frambuesa destaca el cuidado del detalle y la sensibilidad en cada acabado.
Cinco propuestas que, en conjunto, invitan a saborear no solo un postre, sino también una forma de aprender, compartir y entender la profesión.
La cena incluye además bebida y un detalle conmemorativo del 25 aniversario.
Hacemos un repaso a estos 25 años de historia a través de las imágenes.
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